La meditación es
descubrir si el cerebro, con todas sus actividades y experiencias, puede
estar absolutamente callado, sin forzarlo, porque tan pronto como usted lo
fuerza, ahí está de nuevo la dualidad. Pero si vigila, si escucha todos
los movimientos del pensamiento, su condicionamiento..., deseos, temores,
verá que éste se aquieta extraordinariamente. Esa quietud no significa que
duerma, sino que está totalmente activo y, por lo tanto, en silencio: Una
enorme dínamo que funcione a la perfección apenas produce ruido;
únicamente hay ruido cuando hay fricción.
Necesitamos un cuerpo muy
saludable, sensible, alerta y un cerebro que funcione con gran claridad,
no de forma emocional ni personal. Y es obvio que ningún método lo
conseguirá; un método implica repetición mecánica, lo cual embota y
entorpece el cerebro.
La mente al tener delante
algo de extraordinaria magnitud, una puesta de sol, una computadora
maravillosa, se calla completamente, aunque solo sea una fracción de
segundo. Pero en este caso el cerebro es silenciado por algo externo.
¿Puede el cerebro quedarse quieto sin que influya en él un factor externo?
¿No descubriendo un método?. Se los mostraré: ....
....Desde que usted se
levanta, mira y dice: ¡Qué lluvia tan horrible!, o ¡hace un día
maravilloso, pero mucho calor.. ¡Ya ha empezado!. En ese
instante cuando mira por la ventana, no diga ninguna palabra, no reprima
las palabras, sino simplemente dése cuenta de que al decir tal cosa, el
cerebro ha comenzado. Pero si al mirar por la ventana, usted observa sin
decirse a sí mismo una sola palabra (lo que no significa reprimirse),
simplemente observe, sin que intervenga la actividad del cerebro, ahí
tiene usted la pista: Cuando el viejo cerebro no reacciona, nace una nueva
cualidad en el nuevo cerebro. Usted puede mirarlo todo, sin una sola
palabra, sin comparar