|
A continuación presentamos un breve resumen de lo que es la agorafobia, la
ansiedad y los ataques de pánico. Probablemente antes de haber entrado en esta
página haya visitado antes otros sitios Web sobre agorafobia. A pesar de todo es
posible que aunque sepa de que estamos hablando le sea interesante la lectura.
Vamos poco a poco...
- ¿Que es la ansiedad?
- ¿Como reacciona nuestro organismo frente a la
ansiedad?
- ¿Que es una fobia?
- ¿Que es un ataque de pánico?
- ¿Que es la agorafobia?
- Tratamiento
La ansiedad en sí no es mala. Como todo en la
vida, el que algo sea bueno o malo, no depende de ese “algo”, mas bien depende
de nosotros mismos. Es una respuesta adaptativa ante una situación que
necesitamos responder de inmediato. No solo sentimos estrés cuando percibimos un
peligro inmediato, también sentimos ansiedad cuando nos toca la lotería, o
cuando logramos tener una primera cita con la persona que tanto nos gusta. Así
el corazón comienza a latir mas deprisa, la respiración se acelera. La sangre se
distribuye a los lugares de nuestro organismo donde les va a hacer mas falta,
los músculos se tensan, comenzamos a sudar... todos esos síntomas, que ahora
podemos llamar estrés o ansiedad, no son mas que una llamada para que
reaccionemos de forma más eficaz.
Imagínese que usted es un estudiante, y que tiene
un examen. Imagínese en el aula donde le van a examinar. Es una situación ante
la cual tiene que responder, si quiere aprobar . Para dar una respuesta óptima,
necesita cierto grado de activación, ansiedad, estrés o como quiera llamarlo. El
problema se presenta cuando esa activación idónea que nos ayuda se convierte en
nuestro enemigo y nos encontramos “bloqueados” ante el examen.
La ansiedad comienza a ser un problema en el momento en el
que nos impide realizar una vida “normal” y satisfactoria. Cuando sobrepasa
ciertos límites, el estrés pasa de ser un aliado, a un elemento paralizante.
¿Como reacciona nuestro cuerpo frente a la ansiedad?
Normalmente nuestro sistema nervioso autónomo se encarga de que todo vaya bien
en nuestro organismo, y lo hace maravillosamente bien. Es casi increíble la
cantidad de procesos que se están realizando en nuestro organismo sin
enterarnos. Nuestro corazón late a una frecuencia regular, al igual que nuestra
respiración cuando no la hacemos consciente. Los riñones filtran la sangre, y
así una impresionante cantidad de funciones que se desarrollan sin que
intervengamos conscientemente.
Para realizar este trabajo el Sistema Nervioso Autónomo, cuenta con
la ayuda de dos subsistemas: el simpático y el parasimpático. Mientras que el
primero es un activador que nos prepara para la actividad, el segundo es un
inhibidor. Ambos son antagonistas, contrarios, y los dos sistemas mantienen un
equilibrio bien ponderado. En ese sentido, la ansiedad no es un problema a corto
plazo, ya que la activación del simpático siempre estará contrarrestada por el
parasimpático, y bajará la reacción de ansiedad antes de que esta pueda hacernos
daño. A largo plazo la ansiedad puede ser perjudicial como todo el mundo sabe.
Cuando el Sistema Nervioso Autónomo percibe una posible amenaza, ordena al
subsistema simpático que pase a la acción da orden a las glándulas suprarrenales
para que segreguen la adrenalina y noradrenalina, que son hormonas encargadas de
dar mensajes a los diferentes órganos para que reaccionen.
¿Tiene miedo a los perros?. ¿Y porqué no a los gatos?. ¿Por qué le resulta una
tarea tan desagradable hablar ante muchas personas, y, sin embargo, está
totalmente tranquilo cuando esta solo con un amigo de confianza?. ¿Y porqué
algunas personas no pueden dejar que su brazo cuelgue de la cama cuando
duermen?.
Todo el mundo siente miedo, con mas o menos intensidad, focalizado a
una situación determinada o no, ante un peligro real o imaginario. Sin embargo,
en ocasiones el miedo deja de ser adaptativo, para convertirse en algo que nos
impide llevar una vida “normal” (aunque usted es quien decide que es una vida
normal y que no lo es). Cuando el miedo ha llegado a ese limite podemos hablar
de “fobias”.
Por lo tanto se puede dar una definición para fobia tan sencilla
como aquel miedo que impide realizar y desarrollar nuestra vida tal y como
queremos que sea.
Actualmente se diferencian tres tipos de fobias; la fobia específica, la
fobia social y la agorafobia. Cuando hablamos de fobia específica estamos
hablando de un miedo focalizado a una fuente determinada o circunstancia
específica. Sabemos de donde viene el miedo. Sin embargo este mismo criterio no
se puede aplicar para la fobia social y la agorafobia. La fuente del miedo en
ese caso no es algo tangible, que podamos ver, oír, oler o tocar. Para un
observador externo, e incluso para aquellos que las padecen no parece que
hubiera nada que realmente les causase miedo, ni siquiera ninguna razón real
para sentirlo. Aquello que desencadena el miedo varía muchísimo de unas personas
a otras, y tampoco se teme siempre a las mismas situaciones.
Según el DSM IV (Un manual de clasificación diagnóstica
utilizado por psicólogos y psiquiatras). Un ataque de pánico se define como la
aparición temporal y aislada de cuatro (o mas) de los siguientes síntomas, que
se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10
minutos:
- Palpitaciones, sacudidas del corazón o aumento en la
frecuencia cardiaca.
- Sudoración.
- Temblores y sacudidas.
- Sensación de ahogo o falta de aliento.
- Sensación de atragantarse.
- Opresión o malestar torácico.
- Náuseas o molestias abdominales.
- Inestabilidad, mareo o desmayo.
- Desrealización (sensación de irrealidad) o
despersonalización (estar separado de uno mismo, como si se estuviese viendo
una película).
- Miedo a perder el control o volverse loco.
- Miedo a morir.
- Sensación de hormigueo o entumecimiento.
- Escalofríos o sofocaciones.
Por paradójico que parezca, los
ataques de pánico son resultado del miedo. Todo comienza con unas sensaciones,
que interpretamos como desagradables. La angustia que sentimos ante esa misma
situación hace que nuestras sensaciones se incrementen, se hagan más intensas.
De nuevo las reinterpretamos y nos centramos en esas sensaciones,
desencadenándose entonces pensamientos catastrofistas en los que la persona cree
estar en peligro, formándose una espiral, una pescadilla que se muerde la cola.
La espiral termina cuando la persona cree realmente que la situación está bajo
control, o bien cuando escapa hacia un lugar seguro.
Una cosa que
hay que tener claro es que un ataque de pánico está precedido por un
pensamiento. Sin ese pensamiento no se desencadenará el ataque de pánico. Si la
persona es capaz de producirse sus ataques de pánico, también es capaz de salir
de ellos. Por supuesto ello no es tarea fácil. Si así fuese nadie tendría
ataques de pánico.
¿Qué es la agorafobia?
Antiguamente, en la edad media. Los que eran perseguidos por la justicia podían
refugiarse en las iglesias para evitar ser capturados por la justicia. De esta
forma “se acogían a sagrado”. Los proscritos podían moverse a sus anchas por el
interior de la iglesia porque allí tenían una seguridad. Este estado de
seguridad se perdía si el individuo salía de ese recinto.
El agorafóbico también se acoge a sagrado. Para él existen ciertos
lugares o determinadas personas que permiten que su ansiedad disminuya
rápidamente o incluso que desaparezca.
Suele empezar con una crisis de angustia o ataque de pánico ante una
determinada situación (el metro, el coche, en plena calle, en el trabajo...).
Posteriormente, para evitar que esa crisis se repita, el agorafóbico deja de
frecuentar el lugar donde se desarrolló la primera crisis. Porque existe un
miedo a que esa situación se vuelva a repetir. Se desarrolla una ansiedad ante
la posibilidad de tener otro ataque. Con el tiempo es posible que la persona
comience a generalizar su miedo a otras situaciones (se va acogiendo cada vez
mas a sagrado) hasta que su vida va tornándose cada vez mas limitada.
Por lo tanto la agorafobia es un conjunto de fobias, un conjunto de
miedos que se desencadenan cuando la persona no se halla en ese lugar seguro. La
persona sabe que su miedo es irracional, pero en el fondo no se termina de creer
que no le ocurrirá nada fuera de ese lugar seguro, por muchas veces que intenten
repetírselo. Explicar la teoría es muy fácil, otra cosa es llevarlo a la
práctica. Pero hay que tener en cuenta que los procesos de las personas son
diferentes, y que cada uno tiene su propio ritmo.
La terapia cognitivo-conductual es la que ha dado mejores resultados hasta
ahora, pero eso no descarta que otros tipos de terapia no sirvan igual de bien a
determinadas personas. Pero hay que tener en cuenta que es muy importante que
la persona vaya experimentando avances
Normalmente se sigue una terapia de exposición progresiva a los lugares temidos
por el agorafóbico, aunque previamente se ha adiestrado al individuo en técnicas
de relajación y respiración. Por otro lado se trabaja con técnicas de parada de
pensamiento y reestructuración cognitiva, esto es, una reinterpretación de las
sensaciones, así como una racionalización de las emociones.
El tratamiento psicológico esta apoyado en muchos casos con un tratamiento
farmacológico. Ya sea con tranquilizantes o antidepresivos.
Lo recomendable es seguir ambos tipos de tratamiento. Con la
farmacología conseguimos establecer unas bases a partir de las cuales la terapia
psicológica puede actuar.
|