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La implosión es una técnica en la cual los estímulos que provocan ansiedad, son presentados de forma imaginada al paciente, de tal forma que este experimenta una ansiedad intensa sin peligro objetivo, hasta que la esta disminuye. La investigación en realidad virtual, proporciona interesantes perspectivas a la exposición por imaginación, aun así, no se han obtenido resultados tan satisfactorios como la exposición en vivo.
En AMADAG planteamos esta técnica como complementaria a la exposición real, y es especialmente útil en algunas ocasiones:
Ya hemos hablado de la ansiedad anticipatoria, y sabemos cómo funciona . Debido a la anticipación imaginada de la situación, la persona se va poniendo mas y mas nerviosa hasta que ha generado un ataque de ansiedad incluso antes de exponerse a la situación. Vamos a ver como se puede plantear dicha exposición. Primero hay que trabajar con nuestra forma de visualizar, y a aprender a realizarlo de una manera efectiva. Según Ricardo de la Vega Marcos, psicólogo del deporte, cuatro son los aspectos claves para conseguir resultados óptimos:
- El tiempo: Los estudios experimentales muestran como el tiempo dedicado a la imaginación correlaciona de manera evidente y constatable con una adecuada o inadecuada capacidad para visualizar. Es decir, que cuanto más dediques a esta práctica mejor serán tus resultados a la hora de visualizar.
- La claridad: Las representaciones mentales propias son una especie de copia (interpretada y adaptada a la percepción del propio sujeto) de la información que se recibe desde el exterior. La capacidad que posea una personar para replicar o representarse de forma fiel la situación u objeto que deseemos trabajar, será un buen predictor del dominio que ese jugador posea de esta técnica y, cómo no, nos permitirá predecir un mejor o peor rendimiento en esta faceta.
- La viveza de las representaciones mentales. Este aspecto es esencial debido a las connotaciones que para cada persona despierta una situación concreta. Es decir, una representación no es, ni mucho menos, tan solo una imagen que tenemos almacenada en la memoria y que nos sirve para desenvolvernos en nuestra sociedad, sino que una representación es mucho más, ya que se la asocia un estado de ánimo y un nivel de activación que se traduce en acercamiento o rechazo, una serie de sonidos y sensaciones que van mucho más allá de las visuales y que ocupan los cinco sentidos que los humanos podemos desarrollar.
- El control de las representaciones mentales. Esta variable no hace más que ampliar la perspectiva que señalábamos en el punto anterior porque pone el énfasis en que esas vivencias, imágenes y sonidos que suscitan nuestras representaciones, deben controlarse perfectamente para poderlas sacar el mejor provecho posible.
Desde AMADAG estamos empezando a introducir ejercicios para poder visualizar antes de empezar la visualización propiamente dicha. En nuestra sección Web, te proporcionamos acceso a dichos ejercicios. Recuerda que la implosión es una técnica que nos va a ayudar a conseguir mejores resultados en la exposición en vivo, pero que no debería usarse como la única técnica de exposición.
Una vez que tengamos suficiente habilidad en esta técnica, podremos utilizarla para enseñar a nuestro cerebro a no anticipar, y proyectarnos sin ansiedad en esas situaciones, por lo que podremos enfrentarnos a las situaciones con la ansiedad anticipatoria muy reducida, lo que va a mejorar enormemente nuestro rendimiento.
Imaginemos que queremos montar en avión. Una vez que hayamos aprendido a graduar las imágenes, podemos servirnos de nuestra imaginación para reducir la ansiedad en una gradación como la siguiente:
1. Ir hacia el aeropuerto en coche.
2. Entrar en el aeropuerto con las maletas y buscar en los paneles nuestro avión.
3. Facturar nuestro equipaje, y pasar por los controles.
4. Esperar en la sala de embarque.
5. …
Y así hasta que consigamos no tener ansiedad anticipatoria en esas situaciones.
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