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Genes, fisiología y neurobiológica del pánico (1º Parte)
Por Rubén Casado.
Cuando era un niño, acostumbraba a jugar al ajedrez con mi padre. Recuerdo que tenía algo de ritual. Se ponía frente a mí con su pipa, la limpiaba, prensaba el tabaco… Recuerdo el aroma, el tacto de la madera, el tablero, los dos ejércitos que se enfrentaban en una batalla épica de concentración y silencio. El ajedrez es un juego fascinante y mágico, que tiene muchas cosas que enseñarnos. Recuerdo la fascinación por las piezas. Por supuesto, mi primer enamoramiento fue con la reina. Es la pieza más potente de todas. No podemos olvidar la contundencia de las torres, su capacidad para flanquear, y barrer las líneas, o la agudeza del alfil (el obispo), barriendo las diagonales, apuntalando las posiciones. El caballo, traicionero, se agazapaba para caer por sorpresa. Me encantaba su carácter imprevisible. Pero ignoraba al peón, que es la pieza más numerosa y humilde del ajedrez. Yo era por aquel entonces un niño, y me fascinaban los héroes vestidos con guirnaldas, y los fuegos artificiales. Los peones eran solo piezas estructurales, y sacrificables. Hasta que un día, mi padre me dijo que el quien no dominase los peones, no podría considerarse un jugador completo. Una de las grandes revelaciones, que me ha acompañado toda la vida. Philidor, el creador, de la defensa que lleva su nombre, dijo "el peón es el alma del ajedrez". Paul Keres, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, hacia esta reflexión: "Cuanto más viejo me hago, más valoro los peones.".
En la tragedia griega, el hombre se enfrenta al destino inexorable, como si fuera el peón de una partida de ajedrez. Los protagonistas suelen acabar en lo inevitable. Y hay algo prefijado, que es el destino. Edipo, Agammenon, o Vito Corleone, son almas atormentadas que no pueden escapar de su sino, por mucho que lo intenten.
Empezamos a saber cada vez más del trastorno de pánico y agorafobia. Las modernas técnicas de exploración del cerebro, han permitido llegar a conclusiones interesantísimas, El avance de la farmacología y la genética, de estos últimos años han permitido ayudar a poner algunas piezas sobre el asombroso puzzle que representa este trastorno. Vamos a ver algunas de estas piezas, y luego intentare explicar (si puedo) que tiene que ver esto con el ajedrez, y con Vito Corleone.
Fisiológica. ¿Qué áreas se activan en los procesos ansiogenos?
Al detectar un peligro, el cuerpo humano se prepara para sobrevivir. Activándose la famosa respuesta de lucha-huida que todos conocemos. Esta respuesta esta controlada por el llamado sistema limbito, que es un sistema destinado a gestionar las emociones y las estrategias ligadas a la supervivencia. Por ejemplo, la ira, las emociones ligadas al dolor o al sexo, el miedo… Se dice que esta ligada a las cuatro F, a saber: Food (comida), Fear (miedo), fight (pelea) y fornication (sexo). Desde una forma, menos burda, diríamos que es el alma de nuestro cerebro mamífero. Estaría ligado por tanto en el rol del sexo, la territorialidad (o sea que nuestro vecino no pise nuestro césped), y los vínculos afectivos. ¿Cuáles son las principales áreas del sistema limbico involucradas en la sensación de pánico?:
La amígdala (que esta en rojo, en el dibujo), es el sonar del sistema: esta siempre atenta a la aparición de todo aquello que codifique como peligro. Se conecta con el hipotálamo, el núcleo septal, el área prefrontal y el núcleo medio dorsal del tálamo. En concreto hablamos del núcleo basal de la amígdala.
El hipocampo esta relacionado con la memoria, sobre todo con la llamada memoria a corto plazo. Si se destruye el hipocampo no podemos construir recuerdos nuevos. Oliver Sacks habla de un viejo marinero, que creía estar aun en los días de la segunda guerra mundial, ya que no había generado nuevos recuerdos, desde entonces por una lesión. La película memento habla de este tipo de amnesia.
El hipotálamo tiene que ver con la expresión de las emociones, más que con la generación de las mismas. También esta ligado al sistema homeostático del cuerpo. Ayuda a regular el hambre, la sed, la sexualidad y la temperatura.
El tallo encefálico esta presente también en los reptiles y los vertebrados inferiores. Controla la actividad respiratoria, cardiaca y vasomotora. Además de estos centros vitales, el tallo cerebral contiene otros centros que controlan la tos, el estornudo, el hipo, el vómito, la succión y la deglución. También son fundamentales para mantener los estados de vigilia y la conciencia. Se compone de estructuras como la formación reticular y el locus ceruleus (relacionado con la atención y el enfoque mental).
Septum. Diríamos que es el área relacionada con el placer. Es el responsable de sensaciones, como el orgasmo. Por curiosidad. Parece que el hombre solo tiene un entro relacionado, y las mujeres cuatro.
Área prefrontal. Este área no pertenece al sistema limbico, pero esta muy relacionado con el. A nivel de conexiones, parece que tiene un rol muy importante.
Parece ser que la amígdala, se activa, cuando detecta un peligro, pero no tiene un criterio estricto, muchas veces, para medir la gravedad del mismo. Antes podía ser un león, y ahora podría tratarse de tu jefe. Aunque con el segundo no corras un peligro de muerte, puede ser interpretado como si así fuera. Si extirpamos la amígdala a un animal, suele desaparecer su miedo, sin embargo, no pasa lo mismo con los seres humanos (aunque se reduce). Esto es así porque hay otras estructuras implicadas, además de este sonar…, como por ejemplo, el hipocampo. Este, almacena la memoria de acontecimientos traumáticos que han ocurrido en el pasado, y lo compara con lo que esta sucediendo en ese momento. En el caso del pánico, el primer ataque es vivido como un acontecimiento muy traumático, y lo que rodeaba a esa experiencia, ahora puede volver a disparar la amígdala. Casi todo el mundo puede describirme con bastante precisión su primer contacto con el pánico. Si sucedió en verano, el calor les inquieta, si sucedió en invierno, o en un día gris, es bastante probable, que no le hagan mucha gracia los días grises.
En un artículo reciente, escrito por el doctor Carlos A. Lamela escribe:
"En el caso del pánico, lo que se vio en los estudios por imágenes fue una reducción de la actividad frontal y un aumento de la actividad límbica y paralímbica. La disminución de la actividad prefrontal podría estar vinculada a que la corteza prefrontal hace una lectura no correcta de las amenazas que entran por los sentidos y de esta manera no apaga a la amígdala."
Gorman y colaboradores (lo copio literalmente) desarrollan una hipótesis muy interesante del trastorno, como indica Sergio Gloger Kojchen, que se centra en los tres aspectos principales del pánico y la agorafobia, a saber:
- Crisis de pánico (tronco cerebral)
- Ansiedad anticipatorio (sistema limbico)
- Evitación fóbica (corteza prefrontal).
Crisis de pánico y locus ceruleus: El aumento de las descargas neuronales, a nivel del locus ceruleus seria lo que causaría el pánico. Esta hipótesis esta basada, en la administración de sustancias a nivel de tronco cerebral. Por otro lado medicamentos como la imipramina (que disminuyen la actividad del locus ceruleus), son eficaces para controlar las crisis. El locus ceruleus recibe aferencias a través del sistema vagal, recibiendo información de la respiración y el metabolismo. Por eso se puede explicar porque se reacciona ante el Dióxido de carbono, o el lactato sodico. Por otra parte, se sabe que la actividad del locus ceruleus es modulada a través de fibras provenientes del núcleo medial del rafe, donde se centralizan las principales vías de serotonina, lo cual a su vez daría cuenta de la eficacia clínica de aquellos fármacos con alta potencia serotoninérgica. Sthepen W Porges, del institute for child study, de la universidad de Maryland, ha hecho un estudio indicando que el tono vagal, puede ser un buen indicador fisiológico para medir el estrés.
Ansiedad anticipatorio y sistema limbico: El sistema límbico es considerado el área cerebral donde asientan la mayor parte de las emociones humanas básicas, dentro de las cuales se puede incluir la ansiedad anticipatoria. Estas ideas están en línea con las proposiciones de Gray, en cuanto a que una mayor actividad en el locus ceruleus inhibe la actividad de la región hipocámpica del sistema límbico, generando así ansiedad de tipo generalizada. En apoyo de lo expuesto, existen trabajos que demuestran que el diazepam eficaz en disminuir la ansiedad anticipatoria, pero no bloquea la provocación de ataques de pánico por infusión de lactato. Por su parte, el área límbica es particularmente rica en receptores benzodiazepínicos. También los estudios de Reiman, con tomografía por emisión de positrones, sugieren el origen límbico de la ansiedad anticipatoria: sólo aquellos pacientes que estaban a punto de tener una crisis de pánico, luego de la infusión de lactato, mostraron una asimetría en el flujo sanguíneo de una región específica de la estructura límbica, el giro parahipocámpico.
La capacidad de las crisis de pánico de generar ansiedad anticipatoria también puede ser entendida como un ejemplo del fenómeno de kindling; la estimulación repetida de neuronas límbicas por descargas provenientes del tronco produce una baja del umbral para la estimulación exitatoria postsináptica en el sistema límbico, con lo cual ulteriores estímulos "subpánico" serían capaces de mantener altos niveles de ansiedad anticipatoria. Este modelo se ve refrendado por la evolución clínica que generalmente se observa en los pacientes con TP. Adicionalmente, se sabe que las benzodiazepinas son capaces de bloquear el desarrollo de kindling y que el área límbica es particularmente susceptible para desarrollar este fenómeno. (Este fragmento esta copiado literalmente del articulo de Gorman)
Evitacion fobica y corteza prefrontal: La mayor parte de los animales desarrollan conductas de evitación una vez que son expuestos a estímulos aversivos. Sin embargo, en animales inferiores esta conducta se extingue si los estímulos aversivos no se reiteran. En cambio, en humanos es frecuente que luego de estímulos aversivos únicos o escasos, la evitación se mantenga por largos años. La conducta de evitación fóbica es entendida como un fenómeno aprendido, que a diferencia del ataque de pánico y de la ansiedad anticipatoria, comprende capacidades cognitivas superiores de nivel cerebral cortical; se estima que el área prefrontal es responsable de la integración de fenómenos aprendidos y emociones complejas. Es aquí donde se produciría la asociación entre la tormenta fisiológica con el contexto ambiental y las cogniciones que suelen acompañar el ataque de pánico, con la consiguiente necesidad de evitar dichas situaciones o estímulos.
Existen extensas conexiones aferentes y eferentes de la corteza prefrontal, tanto con estructuras límbicas, como con el tronco cerebral. Lo descrito anteriormente explicaría la capacidad que tienen las técnicas de orientación cognitivo-conductual de mejorar la tolerancia y disminuir la frecuencia de las crisis, como también el modo en que las técnicas de relajación disminuyen la ansiedad anticipatoria en presencia de estímulos aversivos.
Así pues:
-Los fármacos con demostrado efecto antipánico bloquearían las crisis a nivel del tronco cerebral.
-Las técnicas de relajación, entrenamiento respiratorio y benzodiazepinas reducirían la ansiedad anticipatoria a nivel del área límbica.
-Las técnicas terapéuticas cognitivas y de desensibilización reducirían las conductas de evitación, ejerciendo su efecto a través de las áreas de aprendizaje prefrontales de la corteza cerebral.
Hasta aquí esta parte del articulo. Luego explicaremos que tiene que ver esto con el ajedrez…
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